En la Teología actual, al hablar del éschaton, se privilegia su aspecto profético de cumplimiento del Proyecto de Dios; se subraya la relación entre el Futuro Absoluto y el futuro histórico; se integran las dimensiones individual, social y cósmica de ese cumplimiento; se considera a las realidades últimas como situaciones existenciales. Esta es la base sobre la que debemos empezar a pensar cómo Francisco testimonió con su vida (palabras y actos) la Escatología, la Esperanza en las realidades últimas, más allá de la Muerte Corporal.
Y es que Francisco, desde la noche de Espoleto, fue un hombre que vivió la tensión entre el "ya" y el "todavía no" - tensión existente en todo hijo de Dios -, bajo la Relación tan especial que estableció con Dios. Una relación íntima, de Tú a Tú, experimentando a Dios como una realidad consistente, personal, absoluta, viva, trascendente e inmanente a la vez. Desde luego que no fue siempre así, porque Francisco tuvo que dar una serie de pasos antes de llegar a esta vida hecha oración que solemos contemplar en las biografías.
Además, en segunda instancia, esta íntima relación Francisco-Dios (en concreto, desde la escena de San Damián, Francisco-Cristo Crucificado), la traducía el Poverello en los Signos, y la prolongaba en los Sacramentos. El Pobre de Asís instauraba signos en su vida y en la de los demás: mandó a Fray Rufino a predicar desnudo; hizo a un hermano depositar una moneda sobre estiércol con la boca; cuando era invitado a comer, antes iba a pedir limosna, y la depositaba sobre la mesa y la repartía a los comensales... y tantos otros. Y hacía extensiva su relación con Cristo a la Eucaristía, en la que el Crucificado-Resucitado se le hacía verdaderamente presente; en aquellos a los que les había sido conferido el Orden Sacerdotal, también veía a Cristo y la realidad de su Reino; contemplaba también el Reino en la Creación, en los hermanos, en la Caridad...
Francisco vivía, pues, la realidad del "ya" del Reino por la presencia real y activa de Cristo, y por otro lado, esperaba en Dios la plenitud del Reino en la otra vida, después de la muerte corporal. Fue madurando en él una identificación con Jesús-Cristo por las obras y, sobre todo, el carácter oblativo que imprimió a toda su existencia. Todo iba orientado a la Mayor Gloria de Dios. Por tanto, quería que en todo momento la Voluntad del Creador se realizara en su vida, y en la vida de la Orden, de manera que gozaba del Reino en ciernes.
Blog de espiritualidad franciscana, dedicado a difundir el Evangelio y el Mensaje de San Francisco de Asís.
BUSCADOR CATÓLICO
miércoles, 10 de diciembre de 2008
La Escatología en San Francisco (I)
lunes, 8 de diciembre de 2008
viernes, 5 de diciembre de 2008
DE LA LEYENDA MENOR DE SAN BUENAVENTURA.
2.6 Una vez en que, alejado corporalmente de sus hermanos, vigilaba, como de costumbre, en oración, a eso de media noche, cuando algunos de los hermanos estaban entregados al sueño y otros a la oración, penetró por la portezuela de la habitación de los mismos hermanos un carro de fuego de admirable resplandor, sobre el que se alzaba un globo luminoso como el sol, el cual dio tres vueltas a lo largo de la estancia. Ante tal prodigiosa y refulgente visión, quedaron estupefactos los que estaban en vela, se despertaron llenos de terror los dormidos, y todos ellos percibieron la claridad que alumbraba no sólo el cuerpo, sino también el alma, pues a través de aquella luz a cada cual se le hacía transparente la conciencia de los otros. Coincidieron todos - al leerse mutuamente los corazones - en que había sido el mismo santo padre Francisco el que, transfigurado en aquella forma, les había mostrado el Señor, como que, viniendo en espíritu y poder de Elías y convertido en caudillo de la milicia espiritual, había sido constituido como carro de Israel y su auriga.
Vuelto el Santo a los hermanos, comenzó a confortarlos, hablándoles de la visión celestial que se les había mostrado; comenzó también a escudriñar los secretos de sus conciencias y a anunciarles cosas futuras; y de tal suerte comenzó a brillar por los milagros, que se hacía patente comprobar que sobre él descansaba el doble espíritu de Elías con tanta plenitud, que podían sentirse muy seguros quienes marchaban tras su doctrina y ejemplos de vida.
jueves, 4 de diciembre de 2008
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Adviento, tiempo de Esperanza

Pace Bene. Va quedando menos para la Navidad. Este tiempo de Adviento es un camino a recorrer. Cada año, Dios nos da la oportunidad de afrontarlo y caminarlo gozosamente. Debemos dar gracias a su Misericordia, que siempre nos deja empezar de cero y volver a sus brazos, desde el cuidado de cerdos a sus brazos; desde el hambre al banquete; desde el sentirse pecador al sentirse perdonado e hijo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)